Sobre la complejidad en las organizaciones


Sobre la complejidad en las organizaciones

Cuando doy charlas o actividades formativas, suelo realizar una pequeña introducción al concepto de la complejidad. Para eso, utilizo como referencia el Marco Cinefyn, el cúal fue desarrollado por Dave Snowden. Si bien no es el único acercamiento existente sobre el tema, me resulta bastante sencillo de explicar y, por el feedback que recibí, fácil de entender.

Lo que el marco Cinefyn permite es definir y diferenciar distintos modos de abordar y resolver problemas de acuerdo a la naturaleza de los mismo. Para eso, categoriza los problemas en 4: simple, complicado, complejo y caótico.

Establecer un claro entendimiento de las diferencias que tienen entre sí los problemas permite eliminar ambigüedades que, desde el punto de vista de los resultados, pueden llevarnos a ser menos efectivos.

Responder de una forma adecuada a procesos, proyectos e interacciones simples, no es lo mismo que hacerlo a complicadas.

Responder de una forma adecuada a procesos, proyectos e interacciones simples, no es lo mismo que hacerlo a complicadas

Por ejemplo: colocar una figura de encastre en el orificio que le corresponde requerirá de cierto tipo de habilidades y conocimientos, mientras que la determinación de la distribución probabilística que mejor se ajusta a un conjunto de datos, otras bien diferentes.

En el primer caso, para poder llevar adelante la tarea, utilizaremos nuesta capacidad de categorizar, mientras que en el segundo, será necesario realizar detectar que estamos ante un problema probabilístico, llevar adelante un análisis y generar una respuesta correcta.

También los problemas complejos tienen un modo de resolución específico. Si bien a veces utilizamos los términos “complejo” y “complicado” de forma indistinta, el marco Cynefin hace una distinción clara entre ellos. Cuando nos encontramos frente a un problema complejo, podemos contar para su resolución con nuestro conocimiento técnico. En la educación tradicional, se nos forma para ser expertos en nuestro dominio. Cómo mencioné en el ejemplo de la distribución probabilistica de más arriba.

En el caso de la complejidad, la misma está caracterizada por la dificultad en encontrar una relación directa entre causa y efecto. Este es un escenario donde nuestro conocimiento previo no suele dar ayuda. En estos casos, el mejor enfoque suele ser el experimental: probar, analizar el resultado y adaptar nuestra respuesta. Por ejemplo, cuando un director de teatro quiere lograr que el actor interprete un texto de una forma determinada, lo que suele hacer es pedirle que se acerque al mismo de diferentes formas, hasta hallar la respuesta que mejor se adapte al guion. Aún cuando el director y el equipo de actores tenga muchísima experiencia escénica, la enorme cantidad de variables en juego (interacción entre actores, interpretación personal del texto, variables del contexto) etc. hace imposible otro acercamiento.

Intentar lidiar con la complejidad con herramientas conocidas o preestablecidas suele conducirnos a resultados no satisfactorios. Pero aplicar prueba y error en dominios simples o complicados, resultará en desvíos, mayor costos, etc.

El último de los tipos de problemas del marco es el caótico. El mismo está caracterizado por una cantidad tan grande de variables conectando la causa y el efecto, que suele ser imposible encontrar una relación entre las mismas. Típicamente la respuesta más acertada ante el caos suele ser la acción. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, se asiste a un estadio para participar de un evento, y luego todos los asistentes se retiran. Establecer una “ruta optima” de salida suele ser imposible, porque se superpone con las rutas de todos los demas asistentes. La mejor estrategia suele ser “dejarse llevar” por la marea de gente, los cuales siguen un patrón específico, pero de muy dificultoso control, hasta llegar a la salida.

Por último, es importante destacar que en todas las organizaciones existen los 4 tipos de “problemas”. Siempre será posible identificar tareas o proyecto de naturaleza simple, complicada, compleja y caótca. Aplicar el modo de pensar adecuada a cada tipo uno nos ayuda a ser más efectivos. Lo contrario sucederá si intenamos aplicar un patrón de respuesta equivocado: si en el desarrollo de un producto innovador intentamos planificar y predecir los resultados con excesivo detalle, dificilmente encontremos la respuesta que buscamos. Si en un proyecto de construcción de un edificio aplicamos un enfoque empírico, decidiendo en el momento que materiales usar, cual es la mejor ubicación de la obra, etc. será más difícil obtener resultados adecuados.

El marco cynefin nos enseña que diferentes problemas requieren diferentes acercamientos. Teniéndolo presente y así ajustando el abordaje a la necesidad, podremos llevar adelante nuestras iniciativas organizacionales con mayor probabilidad de éxito.

 Autor: Ing. Ezequiel Kahan – Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción sin el expreso consentimiento del autor.

Si te interesa la nota y queres recibir más similares, suscribite a nuestro newsletter dando click acá. Nos interesa tu feedback!

Share