Patrones de cambio para lograr mayor agilidad organizacional: incrementar la visibilidad


Visbilidad
 

Voy a (intentar) lanzar una serie de artículos sobre patrones que considero importantes para desarrollar organizaciones más ágiles y adaptativas. Mi propósito es presentar conceptos concretos y aplicables. El utilizar el concepto de “patrones” creo que puede ayudar a que las organizaciones luego puedan aterrizarlo en los experimentos y acciones que consideren más acordes de acuerdo a su realidad (industria, tipo y tamaño de compañía, estructura organizacional, modelo cultural, etc.).

En función del feedback que vaya obteniendo, la idea es continuar escribiendo sobre el tópico.

Incrementar la visibilidad
En esta oportunidad quisiera hablar de un patrón organizacional que considero indispensable para lograr organizaciones más adaptativas: “Incrementar la visibilidad”.

Creo que es un muy buen patrón de cambio organizacional con el cual comenzar a experimentar porque, entre otras razones, su efecto es muy rápido y genera un efecto en cadena, a través del contagio.

Ahora bien, que sea recomendable no significa que sea fácil de implementar. Y es que para muchos incrementar la transparencia lo sentirán como algo riesgoso, o que puede implicar pérdida de poder formal. En ese sentido, la ventaja de proponer su uso es que rápidamente deja expuestos preocupaciones genuinas y también posibles vectores de oposición al movimiento hacia la agilidad. Esto, aún cuando pueda parecer un problema, termina ayudando a identificar y definir planes para reducir la fricción organizacional. Así es: lo bueno de hablar de visibilidad es que pone en evidencia los posibles dilemas organizacionales que existen detrás de cualquier esfuerzo de transformación genuino.

Lo bueno de hablar de visibilidad es que pone en evidencia los posibles dilemas organizacionales que existen detrás de cualquier esfuerzo de transformación

Dentro del contexto de una organización ágil, incrementar la visibilidad es indispensable a la hora de implementar una cultura de experimentación: sólo será posible capitalizar aprendizajes de los experimentos, y extenderlos a lo largo de la organización, si las variables puestas en juego, y los resultados obtenidos, se hacen visibles a todos los stakeholders.

Además, incrementar la visibilidad conlleva, de manera implícita, a tener un mayor nivel de transparencia, lo que trae beneficios adicionales:

  • Mejora de los resultados operativos: La transparencia ayuda a sobrepasar la lógica del “compartimiento estanco” y la optimización local, en pos de una visión sistémica y de mejora del todo. También reduce la burocracia comunicacional (evitamos tener que reportar algo que todos pueden ver) y la necesidad de escalar informaciones (los responsables acceden a la información que necesitan de primera mano).
  • Mejora de comportamientos y cultura organizacional (que también termina impactando en los resultados operativos!): La visibilidad expone tanto las buenas conductas, como las malas. En la práctica, esto ayuda a establecer comportamientos de mayor honestidad y consistencia: al remover la “asimetría” de acceso a la información, hay menos espacios para las conductas deshonestas, arbitrarias o parciales. Por lo tanto, incrementar la visibilidad impulsará una cultura más “consciente” sobre el impacto que distintas acciones tienen sobre el entramado organizacional. La propia dinámica relacional llevará a potenciar aquellas acciones que reafirmen los valores organizacionales, y reducir o remover aquellas que lo contradigan.
  • Impulso hacia la acción y posibilidad de desarrollo personal: Cuando las personas en las organizaciones hacen visibles sus problemas, no sólo los exteriorizan, sino que además los dimensionan de la forma adecuada. Esto permite tener una organización más centrada en datos y realidades, que en sensaciones. Visibilizar un problema es ponerle un nombre. Reconocerlo. Por lo tanto, pasa a ser abordable. Como sucede con los monstruos del placar de nuestra infancia: escondidos en la noche del cuarto parecen terribles, inabordables. Pero visibles, a la luz del día, son simplemente montones de ropa desordenada. A partir de ese punto, la posibilidad de solucionarlos está más cerca: será cuestión de establecer un orden, priorizar y trabajar sobre su resolución.

Como sucede con los monstruos del placar de nuestra infancia: escondidos en la noche del cuarto parecen terribles, inabordables. Pero visibles, a la luz del día, son simplemente montones de ropa desordenada

¿Cómo incrementar la visibilidad?

Para cerrar, comparto algunos posibles “experimentos” a llevar adelante para intentar incrementar la visibilidad en las organizaciones:

  • Utilizar tableros físicos para mostrar los avances de las iniciativas estratégicas de la organización, y en general cualquier proyecto relevante.
  • Compartir las agendas (lo que no significa que cualquiera pueda reservar espacio de cualquier otra persona!).
  • Compartir los objetivos personales y de los equipos.
  • Visibilizar la estructura de la organización. Esto es más que mostrar el organigrama: implica mostrar el objetivo de cada área, su estructura, y las relaciones que tienen entre sí.
  • Construir una cadena de valor organizacional y hacerla visible para todos.
  • Realizar reuniones para compartir los principales resultados de desempeño organizacional, de las unidades de negocios y de los equipos.
  • Realizar reuniones de planificación para toda la compañía con frecuencia.
  • Comunicar todos los cambios que puedan impactar a los colaboradores: cambios en la estructura, cambios en las unidades de negocio, cambios en los objetivos, etc.
  • Realizar distintas “des-conferencias” para poner al día a las distintas áreas de lo que sucede entre ellas.
  • Generar transversalidad entre las distintas unidades de negocios y gerencias, dandoles co-responsabilidad sobre el resultado de los proyectos.

¿Se te ocurre algún mecanismo más?

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