Tiempo para comprender

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Introducción
Una de las temáticas que trabajamos frecuentemente en Knowment es la gestión del conocimiento.
Cuando hablamos de conocimiento, no nos referimos solo a gestionar el existente sino a cómo generamos y adquirimos nuevo. Para lograrlo, es clave el rol de la comprensión.
Esencial también es su participación en los proyectos. Así como comunicar es una parte fundamental de los proyectos, tener una buena comprensión también lo es. A modo de ejemplo, pensemos que pasaría si no comprendiéramos bien los objetivos que se persiguen con el proyecto, o el alcance. Desde el inicio de cualquier actividad, comprender elementos como el contexto organizacional o los requerimientos del negocio son la diferencia entre éxito o fracaso.

Teorías de la comprensión
Las teorías que tratan de explicar el fenómeno de la comprensión son varias y, por lo general, complejas. Esto se debe a que la comprensión es un fenómeno como multi-dimensional. Los mecanismos puestos en juego para comprender un texto, un discurso, o una imagen, son diferentes. Además, la comprensión se correlaciona con diferentes variables, como son el conocimiento previo, la edad, el tipo de conocimiento que estamos tratando de comprender, etc.
Sin entrar en detalle en estas teorías, hay algo que todas tienen en común: comprender lleva tiempo y esfuerzo.

Ejecutar vs. Comprender
Si pudiéramos separar las actividades de un proyecto en comprensión y ejecución (claramente, siempre habrá presente un poco de ambas) nos encontraríamos con la siguiente situación:
Al ejecutar una actividad, muchas veces encontramos formas de reducir los tiempos necesarios para su realización. Para eso, podemos valernos de la automatización, el uso de plantillas o aceleradores, o la reutilización de componentes ya construidos.
Cuando hablamos de comprender, sin embargo, no suele ser tan sencillo reducir los tiempos, sin impactar sensiblemente en la calidad del proceso, es decir, en el nivel de entendimiento que logramos. Comprender requiere tiempo de exposición a la fuente de información que se quieren entender (y que implica por ejemplo tiempo para leer, escuchar, ver, etc.). Pero además, requiere un tiempo de procesamiento y análisis de esa información. Y no hablamos del tiempo que demora nuestra mente en comprender en sí, el cual es en muchos casos un proceso automático, que depende de los factores mencionados más arriba, sino del tiempo consciente que hay que dedicarle a un tema determinado como para asegurar que tenemos el nivel de entendimiento apropiado.
En el caso, por ejemplo de los requerimientos que puede tener un proyecto, comprender implica tener una representación mental lo más clara posible del problema, para luego poder pasar a las siguientes etapas (diseñar una solución, etc.), con la seguridad de no haber omitido ningún elemento necesario para su resolución.

La realidad en los proyectos
Esta verdad casi evidente, suele ser pasada por alto con mucha frecuencia. Así nos encontramos con proyectos que ya arrancan en fase de ejecución, transferencias de conocimiento entre diferentes áreas realizadas a las apuradas, el reemplazo de miembros del equipo con la falsa expectativa de que quien reemplaza puede adquirir el conocimiento del reemplazado de manera instantánea, etc.
Invertir en comprender siempre dará réditos. En especial, ayudará a avanzar más fluidamente en las etapas relacionadas o subsiguientes.
No realizarlo incrementa los riesgos, genera frustración y desmotivación, y suele derivar en decisiones deficientes, tomadas por personas que nunca llegaron a comprender la verdadera naturaleza de la tarea emprendida.

AutorIng. Ezequiel Kahan – Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción sin el expreso consentimiento del autor.

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